Se ha perdido sonrisa triste en la estación de tren, andén de lejanías. Entrada en los cuarenta, pelo rizado, arrugas en la mirada y aquejada de melancolía inexplicable y crónica. Crisis recurrentes que precisan urgente atención emocional. En el momento de su desaparición vestía abrigo otoñal, camisa de desesperanza y zapatos de olvido. Se ruega por favor a quien la vea que la abrace y después, si se deja, la acompañe a casa.
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