La niña que habita en mí pide dulces y un peluche nuevo, los libros que no tuvo y que vuelva del sueño su abuelo. Quiere mimos y sol y soñar otra vez como antes que puede tocar con los dedos los tesoros que oculta el cielo. Ya sabe lo de los Reyes, pero le duele crecer, nada es como imaginaba, hace injusticia y frío... No le compensa la tristeza poder vestirse de mujer. (Elvira Laruelo)