domingo, 28 de diciembre de 2025

 

LABERINTO

Esta noche está llena del frío de mil inviernos.
Llena de soledad de náufrago.
Quiero regresar al segundo anterior al momento en que elegiste no venir, para hacerte cambiar de idea tan solo con una mirada...

Ya es mediodía, pero sigue siendo de noche...campo yermo, desolación de desiertos al no saber cómo enseñarte a comprender esta versión de la tristeza que hoy siento y que abre simas entre nosotros que no puedo consentir.

Me siento en el suelo como un Buda. Las manos descansando sobre mi vientre: espacio bendito, dador de vida. Invoco a todo lo sagrado: el tiempo que se nos ha concedido, el amor puro y cierto que no me cabe hoy dentro del pecho y se derrama de mí sin que mi voluntad pueda impedirlo. Invoco la sabiduría de nuestros ancestros: no nos dejéis solos...

    Quiero aprender a tornar este sentir en semillas fértiles donde moren tardes de mayo. Quiero, que cuando vuelva a llegar esta tristeza, se quede en mí. Qué no perturbe tu paz . Qué sea enseñanza, crecimiento...Qué no duela...

     Quiero que cada uno de mis actos, cada uno de mis pasos, sean agua bendita para este vínculo que siento sagrado...

    Y mientras todo esto llega en plenitud, hoy quiero permitirme abrazar a la niña que en mis adentros, aún sangra cuando menos lo espero. He de acunarla en mi regazo, consolarla de su miedo, mostrarle los jazmines azules que ya brotaron hace tiempo.

Amor mío, abrázanos a las dos...Tan solo eso...y el laberinto será, de nuevo, camino...



 LAS DISTINTAS SOLEDADES

Capítulo 1: "El abrazo deshabitado"


    Mi amante es tan leal como mis gatos. Siempre está dispuesto para la caricia. Nunca inventa excusas que hagan que no quiera entretenerse en mi cuerpo. Sea la hora que sea del día o de la noche.

     Es cierto que su conversación es monótona y aburrida. Y sus abrazos no quitan el frío de ningún invierno. Más es tan leal como mis gatos...siempre elige mi compañía. Ninguna noche ha preferido habitar otras presencias.

     Es verdad que su conversación no nutre el alma. Y no encuentro calor en su abrazo, más allá del sucedáneo de su caricia en mi cuerpo...Sin embargo, es leal como mis gatos. Como ellos, aguarda, agazapado junto a mí a que solicite su presencia, cuando me torno luna nueva. Sola, escondida en la noche, desamparada hasta de mí...

   Cierto es que no hay consuelo en sus palabras. Y que nunca logra quitarme este frío de glaciares que me habita. Pero es tan leal como mis gatos...Y, ¡pide tan poco! Se conforma con vivir en un cajón de mi cuarto. Y tan solo necesita que, de vez en cuando, lo enchufe un rato a la corriente, para poder seguir tocándome...



domingo, 7 de diciembre de 2025

 Me pregunto cuántas atrocidades, cuántas barbaridades y cuántas imbecilidades se perpetúan en el mundo, aludiendo al estúpido argumento: " Es que todo el mundo lo hace"