jueves, 31 de diciembre de 2020

 EN EL AÑO QUE COMIENZA,QUIERO ELEGIR

  • Elijo ser una buena persona, entendiendo por esto, no hacer a otro, lo que no quiero que me hagan a mí. A pesar del patrimonio de daños acumulado, elijo  ser la persona con la que me gustaría encontrarme. No esperar de los demás, lo que no soy capaz de dar yo.

  • Algunos piensan que no tener propósitos en la vida, les hace libres. Sin embargo, nada encarcela más, que vivir a la deriva.Fluir no es eso. Nada define más mi ser, que caminar hacia los sueños que quiero alcanzar. Por tanto, elijo sembrar aquello que quiero cosechar, asumiendo el riesgo de plagas y sequías. Que mis pasos de hoy, me acerquen a donde quiero estar mañana.

  • Algunos confunden la fortaleza con la insensibilidad. Sin embargo, nada nos hace más débiles que mirar hacia otro lado, para no sufrir. Ser fuerte, es renunciar a vivir. Es morir antes de tiempo. Decidir morir en vida, por el miedo a que nos rompan de nuevo. Elijo conmoverme con el dolor ajeno y no aceptar lo injusto. Elijo ser fiel a los versos de Rafael Alberti:

  •     Algunos confunden el amor con una jaula. Para mí, el amor, no es eso. Para mí, es la libertad de ser uno mismo junto a otro. Es sanación, crecimiento, comprensión, respeto, compañía,presencia, cuidado, caminar junto a otra persona.No por encima, ni por debajo, ni delante ni detrás, sino al lado.Por tanto, elijo amar fiel a esta creencia: amarme, para poder amar. Amarte, como quiero ser amada.

  •        Elijo ser valiente, aunque esté muerta de miedo. Caminar con el corazón de par en par, a pesar de los remiendos. Porque, gracias a esas puertas abiertas, también pudieron entrar las personas que me acarician el alma. No todo el mundo vino a hacerme daño.

  •       Elijo ser humilde y abrir los ojos al aprendizaje constante. Aprender de las personas con las que voy coincidiendo en las esquinas de mi tiempo. Aprender de lo bueno y también de lo malo.

  •         Elijo agradecer y no instalarme en la queja. Elijo desarrollar la capacidad de ver la belleza en los desiertos y cultivar la esperanza en las noches oscuras.

  •       Elijo desear comprender lo que hoy me resulta incomprensible. Aprender a aceptar la libertad de otros, para reivindicar la mía. 

  •       Elijo la alegría como forma de vida, aunque acoja y me permita sentir todas las emociones.

  •       Elijo expresarme a través de todas las formas que me han sido concedidas: las palabras escritas, leídas, habladas. Los movimientos de mis manos y de mi cuerpo, mi mirada y mi silencio.

  •       Elijo escuchar de forma activa al que abrigado en mi confianza, quiera compartirse conmigo.

  •       Elijo cuidarme y cuidar.  

  •       Elijo tener esperanza.

  •       Elijo valorar el tiempo.

  •      Elijo demostrar mi amor a las personas a las que amo.

  • (...)


     Y para poder llevar a cabo, todo lo que elijo, elevo mi plegaria al cielo y pido para este nuevo año: SALUD para poder continuar. Y la dosis necesaria de ILUSIÓN, para querer continuar.


BCP

          

      


miércoles, 23 de diciembre de 2020

A Dónde Irán Los Besos


"¿A dónde irán los besos que no damos?"
¿A dónde irán a morir los pensamientos que nunca fueron palabra?
¿Dónde vivirán ahora los sentimientos que desde mi alma llegaron hasta él, en un mensaje de voz que no quiso escuchar?
¿Acaso caen en la tierra, las caricias que nunca llegan a la piel amada, transformándose en flores al llegar la primavera?
Los seres humanos de corazón exiliado, como el hombre de hojalata, desnudos de esperanza, viven muertos. A la deriva, en un océano de días que significan ya nada. Por lo menos, el hombre de hojalata, buscaba un corazón para poder amar, para poder vivir...
Mientras los seres humanos eligen ser piedra, el Universo debe estar lleno de todo el amor extraviado entre el ser que amaba y el que no quiso o no supo, amar...
                                                                                                    BCP



domingo, 22 de noviembre de 2020

 EL AMOR EN TIEMPOS DEL COVID


Difícilmente podremos olvidar este año del 20 repetido. La violencia de estos meses, nos ha arrancado de cuajo muchas cosas y más que dejarnos, nos ha impuesto otras tantas. Grabadas a fuego, quedarán miles de historias en las paredes de los meses vividos. Huellas, cicatrices, que ya nada podrá borrar.

En mitad de todas las versiones del sufrimiento, también pertenecerán a este año, palabras que hemos pronunciado hasta la saciedad y presiento, que muchas de ellas, tendrán que ser redefinidas. Como por ejemplo, la palabra “perímetro”, que se ha desnudado de su definición original, para significar en este tiempo, “la distancia impuesta entre dos seres que desean abrazarse”.

Malos tiempos corren para el amor. El confinamiento obliga a la convivencia de pieles que se aborrecen, de almas que comparten cama y en las que sin embargo, media un abismo de glaciares. El confinamiento, obliga a la lejanía de almas que caminan juntas, aunque no compartan tiempo ni estancias. Obliga a la lejanía de pieles que se sueñan sin poder rozarse.

Sin embargo, no podemos olvidar que el Amor, cuando es AMOR, es la fuerza más poderosa del universo. Inventa sendas, abre puertas, construye puentes...La distancia, los cerrojos, las cadenas, las fronteras, pueden impedir que dos labios se abracen, que dos cuerpos se besen. Pero nada puede impedir un sentimiento.

De esta manera, despierto, duermo, sueño, como, camino, trabajo, río, lloro...como si estuvieras aquí. Porque en mí, te siento. Estoy llena de todas las caricias y besos que llevan tu nombre y que guardo  en una caja de madera, en cuya tapa descansa el árbol de la vida. Con ellos voy tejiendo una manta, en las madrugadas. Con ella me envuelvo. Y así, las caricias que aún no te he dado, se transforman en calma y refugio, mientras te espero.


BCP





domingo, 1 de noviembre de 2020

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL BANCO VACÍO", DE ENRIQUE CANO PALMERO, MI PADRE DE MI ALMA

     Si mi padre fuera una palabra, ¿cuál sería? No he conseguido encontrarla, porque ninguna puede albergar en su significado, algo tan grande.

    Un día de esos en que el mundo entero se transforma en una cuesta arriba infranqueable, me dijiste, papá, que eras otoño.

    Tal vez los calendarios que conforman tu existencia, nos lleven hasta allí, pero yo no te encuentro en el otoño. Tú, pareces vivir al margen del tiempo. Eres árbol de hoja perenne, de verde renacido en cada estación. Y en tus ramas, se mece un niño. El niño que un día fuiste y al que nunca has soltado de la mano.

    La oportunidad, nunca se sentó a la mesa de aquel niño, que vio sin querer, cómo de su paisaje cotidiano desaparecían los pupitres, la tiza y el maestro, para ser sustituidos por el sol, el campo, las jornadas de trabajo prematuro…No obstante, aquel último día de escuela, se llenó los bolsillos de ganas de aprender y desde entonces, la tierra y el sol, sus tías, su madre, los árboles y los perros…la vida entera, se convirtió en su maestra.

    Ambos, aquel niño y tú, habéis caminado siempre juntos entre lentiscos y olivos, por las calles de Cañada Rosal, de Palma del Río y de Alcalá. Habéis habitado chozas y cuevas y pensiones, lejos de casa. Fruto de ese caminar compartido, el niño se hizo sabio y el hombre, atesoró para siempre, la curiosidad infinita y la capacidad de asombro, patrimonio de la infancia.

    Árbol perenne, niño sabio, hombre curioso…no es suficiente aún para definirte, papá. Hay más…

    Mi padre siempre nos ha dicho, que lloró en el vientre de su madre. Con eso quiere decir, que tiene una especie de poder adivinatorio, que le permite presentir cosas antes de que ocurran. Lo que nunca dice, aunque todos los que lo conocemos bien, podemos afirmar, es que es un hechicero.

    Hay personas tóxicas, pero también hay personas sanadoras. Y mi padre, es una de ellas. Eres ungüento que cura, cuidador de todos, inventor de soluciones, buscador de remedios…Si tú estás, a todos nos crece la confianza y se nos achica el miedo, porque siempre sabes lo que hay que hacer.

    Eres lazo que une, pero no ata. Tita Anita y tú, sois los encargados de mantener unida a la familia.

    Y eres más cosas…

    Una vez leí en una novela, que el secreto de la alegría, reside en la resistencia. Tú, mi tía Anita, mi madre, mi abuelo Antonio y muchos de los que hoy estáis aquí, sois conocedores de ese secreto.

    También eres creador de tiempo. Tus días tienen más de veinticuatro horas, ¿cómo, si no, puedes hacer tantas cosas?.

    Eres luz. Eres faro que ilumina la noche oscura y muestras el camino. Y tú mismo, eres camino a seguir.

    Y eres memoria y añoranza. Tu vida está escrita en un libro sin encuadernar, cuyas hojas se ordenan unas junto a otras, ocupando una superficie de setenta y seis años. No cierras capítulos, ni pasas páginas. Saltas de un rincón a otro de tus días vividos, como si jugaras a la rayuela. Por eso vives una y otra vez, la belleza de los momentos atesorados y aprendes siempre del dolor sentido. Por eso no olvidas ni te despides de nadie. Y yo sé que hoy, te acuerdas de los que caminaron a nuestro lado, durante un suspiro de vida y que un día se marcharon. Ellos, también están aquí, sentados a nuestra vera.

    En tu alma de poeta, papá, eres capaz de hacer hablar, hasta a los bancos del parque...

                                                                                                              Belén Cano Padilla