domingo, 12 de abril de 2026

     En ese ejemplo que tanto pones y del que nos separan treinta años de camino, no hay puertas cerradas con llave. No hay vados, ni candados, ni "prohibido el paso". Todas las puertas de ella son accesibles para él. Todas las puertas de él, permanecen sin cerrojos para ella. Por eso es posible ser uno en dos y cada uno al mismo tiempo. Por eso es posible la confianza.

    Del mismo modo, tú tienes acceso a todas mis puertas. De hecho eres la única persona del mundo que tiene la llave maestra de todas ellas...Que consideres que deba estar sola en alguna de mis estancias es otra cosa...Jamás tendrás acceso restringido a ninguno de mis rincones mientras ocupes el lugar que ocupas en mi ser...

    "Aquí tienes todas las llaves del castillo", _dijo Barbazul a su esposa_. "Puedes atravesar todas las puertas, pero ni se te ocurra entrar en la habitación que abre esta llave pequeña...Si respetas eso, todo irá bien..."

    Quiero contigo un mundo de puertas abiertas, amor. Quiero un mundo en el que como decía Benedetti, no me necesites para nada, pero me quieras para todo...Ojalá...



sábado, 11 de abril de 2026

 Iluminas mis estancias ocultas. Por sus ventanas se cuelan, como golondrinas, puntos cardinales que no conocía. 

Me ensanchas el alma y la mirada. 

El mundo es mucho más grande de lo que me han enseñado. 

Tatuaré de gratitud, todos los mapas que siembras en mis manos.

 Qué bonito, niño, encontrar guarida en tu pecho y soñarnos...




jueves, 2 de abril de 2026

    ¿Será como los niños, a los que hiperestimulados por la mendacidad de las pantallas, ya no hay ocaso, ni mar, ni rosa que los conmueva...?

    ¿Qué puedo yo ofrecerte, amor mío, para que desees sembrarte en mis manos? A ti, que tanto has tenido sin esfuerzo, sin demandas...Dime, ¿ qué puedo yo ofrecerte, amor?

    Tan sólo esta piel otoñal, dadora de vida, de noches en vela...Tan sólo las ganas amontonadas de todas las primaveras no vividas...Tan sólo este amor que rebosa por las costuras de un corazón demasiadas veces remendado. Tan solo mi deseo infinito de mujer sedienta de siglos...

    ¿Qué puedo yo darte, amor mío, qué llevo un cementerio de sueños en mi pecho? ¿Cómo voy a poder yo despertar tus ganas de mí, vida mía, si sólo soy una coleccionista de lunas de trapo, de días perdidos, de mapas de desiertos...?

    ¿Cómo vas a querer tú, mi amor, habitarme?