sábado, 9 de mayo de 2026

 LAS DISTINTAS SOLEDADES. Capítulo 2: "Mirar hacia otro lado"

    Si pudiera elegir lo que sentir, no elegiría esta emoción básica, inconsciente y universal que es la tristeza. Si pudiera, me desconectaría por un rato, me arrancaría el corazón del pecho, dormiría por mil años...Más, nada de eso puedo hacer.

      Me enseñaron a esconder lo que sentía. Me juzgaron por dolerme las heridas. Me dijeron que la vida sigue, que había que pasar página...

     Siempre yo la responsable de entender a todos: sus dolores, sus errores, pañuelo de las lágrimas de todos, saco de boxeo de la furia ajena, sostén de todos los naufragios, sembradora de nuevas semillas en campos arrasados...Siempre de pie, sonriendo, buscando caminos, consolando, escuchando...invisibles para todos, mis ruinas...Escritora por necesidad a falta de abrigo que quitara mi frío de glaciares...

    Me preguntaron una vez qué me gustaría que pasara. Me pidieron que lo expresara, aunque fuera utópico. Y una vez más, guardé silencio...

     Ya no vive la persona que me hizo esa pregunta, pero yo sí me lo he preguntado muchas veces y ahora por fin, respondo:

    Quiero poder expresar lo que siento y que mi sentir sea validado por las personas a las que amo, sin sentirme culpable por sentir tanto todo.

    Quiero no volver a sentir el pánico que paraliza, aunque esté en mitad de un dolor insoportable.

    Quiero que ningún infierno del pasado regrese.

    Quiero no saber lo que no me aporte, me hiera, me humille o me provoque cualquier forma de sufrimiento, si no puedo hacer nada para cambiarlo.

    Quiero no sentirme más, tan sola como la luna.

    Quiero que mi hijo no deje de tocar el piano y encuentre su camino.

    Quiero que mis hijos tengan una vida plena y se duerman de viejos a la sombra de los sueños cumplidos.

    Quiero ser como el poema de Alberti y nunca ser de piedra. Y cantar cuando haga falta y gritar cuando haga falta y llorar cuando haga falta...

    Quiero que no duela tanto morirse.

    Quiero paz en mi pecho y dormir en el tuyo.

    Quiero que tú me  entiendas también hoy...

    Quiero que este instante preciso en que mi hijo toca el piano, mi gata dormita a mi vera y yo escribo en la penumbra de este atardecer raro de mayo, sea eterno.

    Quiero volver a guardar mi corazón en mi pecho, acariciar sus remiendos, perfumarlo con lavandas y abrazarme.

    Quiero no volver a mirar nunca, jamás en la vida, hacia otro lado...






       

    

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