MARCHARSE EN PRIMAVERA
Con manos de alfarero moldearé esta amalgama de arañazos.
¡Qué nadie pueda saber que entre los poemas se esconde la herida!,
¡qué nadie sepa que estos trozos de tiempo robado son otra forma de llanto...!
Qué nadie pueda decirme cuál es la parte de dolor que me corresponde...
En ningún lugar estamos tan solos, ni somos tan libres, como en el sentir...
¿Quién manda en eso?
"No perdono a la muerte enamorada.
No perdono a la vida desatenta (...)"
No tocaba. Ni ahora ni de esta manera...
Tu pecho era hogar de la vida,
tus manos aún rebosaban caricias e historias.
¡Cuántas cosas tenían que ver todavía tus ojos...!
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